Podemos considerar las fibras musculares como un espectro con contracción lenta en un lado y contracción rápida en el otro lado.
Las de tipo 1, que son de contracción lenta, utilizan oxígeno para crear energía. La ventaja es que pueden trabajar durante un período de tiempo más largo antes de fatigarse. La desventaja es que se contraen más lentamente. Cuando un músculo se contrae, éstas son las primeras fibras en reclutarse. Luego, a medida que aumenta la intensidad, también se reclutan las fibras de contracción rápida.
Las de tipo 2A, que es de contracción rápida, utilizan tanto la energía almacenada como la energía nueva creada con oxígeno, al igual que las de tipo 1. La diferencia es que, como utilizan la energía almacenada, pueden contraerse más rápido que las de tipo 1. Pueden funcionar durante un corto período de tiempo antes de fatigarse.
Las de tipo 2X, que son las fibras musculares más rápidas en los humanos, utilizan únicamente la energía almacenada. Esto les permite contraerse más rápido, pero también significa que se fatigan con mayor rapidez. El problema es que estas fibras rara vez están presentes en el ser humano promedio. En un estudio con velocistas se descubrió que sólo 1 de cada 1000 fibras musculares examinadas era de tipo 2X puro.