Aunque las caídas no son accidentes que nos ocurran todos los días, el riesgo de caernos siempre existe y puede pasar en cualquier instante y en el momento menos esperado.
Las caídas a partir de una intensidad ya considerable pueden producir los siguientes efectos:
– Pueden dejar secuelas que incapacitan permanentemente para desarrollar una determinada profesión u otro tipo de actividades de nuestra vida cotidiana.
– Suponen elevadas pérdidas económicas para las empresas como consecuencia de las bajas laborales, y también son un gran costo al sistema público de salud.
– E incluso algunas pueden provocar la muerte.
Sin duda lo ideal es la prevención, pero ante un suceso en el que perdemos el equilibrio y ya no podamos dar marcha atrás, es importante que aprendamos a colocarnos en la posición correcta y realicemos el movimiento adecuado para amortiguar lo máximo posible el golpe contra el suelo.