Según la relación que un individuo establece con las resistencias externas, la activación del músculo puede dar lugar a tres contracciones diferentes:
CONCÉNTRICA: Con acortamiento de las fibras musculares. Superación de la resistencia externa. La fuerza externa actúa en sentido contrario al del movimiento.
EXCÉNTRICA: Con alargamiento de las fibras musculares. Cesión ante la resistencia externa. La fuerza externa actúa en el mismo sentido que el movimiento.
ISOMÉTRICA: La magnitud de la tensión muscular es igual a la fuerza provocada por la resistencia externa, por lo que la longitud del músculo no varía y no hay trabajo mecánico. No obstante, existen variaciones internas con respecto al estado de reposo: lo único que se mantiene igual es el ángulo en el que se está produciendo la tensión muscular, pero la acción del músculo es de acortamiento de fibras y de estiramiento del tejido conectivo (tendón).